El periodismo, es sin duda alguna, una de las profesiones que mayor carga social lleva consigo, lleva la verdad como estandarte inquebrantable y la información como razón de ser.
El periodista, el comunicador, el interprete, el humano, el ser intolerante que propone la veracidad como principio, muestra las dos caras de una misma pasión, profesión, responsabilidad.
El encargado de mostrarnos la trascendencia actual en la que vivimos, el logrado profesional que se nutre de información logra convencernos de su verdad o de su más ruin infamia.
Se dice que el poder global se divide en tres, pero que el realizador de las verdades es el cuarto, el tácito, el periodismo, que, cuando se ve manchado por la corrupción, pisotea todos los principios, pisotea a todos los escritos.
Vender tu moral en un frasco de dinero y tapar las verdades infames de los dueños del poder confiesa que el indomable luchador de la noticia cayó en un circulo sicótico de manipulación a la carta.
Es así que, el verdadero reto queda aquí pendiente para cada uno de nosotros, que seremos los verdaderos estandartes de este futuro tan incierto. La posición que adoptemos en un segundo de moral o de olvido, es lo que seremos para siempre, que posición escogerás tú?
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