Cada mañana hay una nueva razón por la cual levantarme, sonreír, bailar y hasta cantar…;
cada mañana me fijo en el pequeño rayo de luz que se asoma cauteloso por mi ventana y sonrió al escuchar mi despertador que suena con “El ritmo no perdona” (¿Por qué no? Es una buena canción para levantarse) mientras que me levanto y recojo todas las almohadas que bote la noche anterior mientras que dormía, me fijo en el pantalla de mi celular por si un mensaje llegó y como siempre veo su nombre en la pantalla con un sobrecito que al abrirlo dice: “Buenos días….”, le respondo en el transcurso de mi cuarto al baño, enciendo la música y empiezo a cantar, mientras la ducha me invita a entrar.
Me alisto, tomo un desayuno rápido y saludo con la sonrisa a mi hermano, salgo tranquilamente al colegio no si antes recibir el beso de despedida de un niñito y el ladrido de una perrita súper celosa y engreída.
Paso la mayoría del día en mi colegio, pero eso no me parece nada malo, me encanta por así decirlo, me la paso riendo, cantado ,hablando, contando y escuchando historias, capas una que otra sonrisa coqueta, ¡ah verdad! Estudiando.
Vuelvo a mi casa acompañada de un “amigo fiel”, una de mis mejores amigas y a veces uno que otro que se anima a ir, el calor me sofoca y las risas me hacen llorar, “La Esquina Feliz” nos espera siempre con el sol brillando en ella y un pandillerito una que otra vez en la vereda de al frente mirándonos.
La tarde en mi casa se pasa rápido si en ella me quedo, casi siempre es la ducha, el almuerzo y una siesta con música de Arjona de fondo, me despierto, ordeno mis cosas y busco a mi hermano para contarle las cosas que he hecho hoy y capas sobre el partido que hubo ese día y de las graciosa das que sus amigos hicieron.
La noche se acerca rápido y lo primero que hago al notar la oscuridad por el tragaluz es subir las escaleras, fijarme si la luna salió y si aquella estrella que me alumbra todas las noches así este el cielo totalmente oscuro y nublado por no decir contaminado se encuentre ahí.
Vuelvo a echarme a descansar, después de la llamada correspondiente, deseando que cada día que pasa sea mejor que el que esta a punto de terminar, agradezco por que él esta a mi lado como siempre lo estuvo , por mis amigos que me alegran el día ,pero ante todo por mi familia , mi fuerza, mi sacrificio, mi consuelo, mi confianza, y se que existe un Dios que cada mañana levanta mi cabeza y me hace pensar que todo está bien, que mi convicción por ser mejor no flaqueara, que el dolor y todo lo malo él alejara.
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